¿Sexualización en redes o solo búsqueda de aprobación?
¿Qué tiene que ver la validación externa con deslizar el dedo en la pantalla, dar Me Gusta, corazón, fueguito y repetir, que me llegue un DM subido de tono, responder e intercambiar una foto que sonrojaría a más de uno? A mi familia y a algunos amigos y conocidos, desde luego. Pero qué le voy a hacer si la sexualidad está en casi todas partes, incluidas las redes sociales.

Mostrar tu cuerpo, coquetear, seducir, enviar por DM imágenes subidas de tono es algo normal, lúdico, erótico, sano y divertido. Te lo digo como psicólogo especialista en sexología y usuario de redes sociales.
Lo que no quita que debamos tener cuidado. Porque cuando tu sentimiento de valor o de atractivo depende de los “me gusta”, reacciones o comentarios que recibes, la diversión entra en un terreno pantanoso.
En ese momento la sexualización deja de ser un modo de expresión y placer para convertirse en una búsqueda constante de aprobación y validación externa.
Los likes no son autoestima ni desarrollo vital
Es bastante común acabar midiendo nuestro valor a nivel social por cantidad de comentarios, respuestas, reacciones o seguidores, sin tener en cuenta el peso de variables tramposas como la atención visual digital hacia los hiperestímulos (piel descubierta, bultos grandes, formas tonificadas) o el funcionamiento del algoritmo.
El like o el fueguito que recibimos es la forma más barata de validación externa que existe. No cuesta nada darlo. Es gratis, rápido y fugaz. Tardas un segundo en regalarlo antes de continuar deslizando hacia abajo con el dedo.

Construir una sensación de bienestar contigo mismo y tu autoimagen a base de likes o reacciones sólo habla de tu capacidad de impacto visual instantáneo. Cuanto más hipersexualizado, mayor posibilidad de atención y detención del scroll durante unos segundos. Pero esto nunca reemplazará un impacto profundo o una base de autoestima y confianza real en ti mismo.
Cada “like” puede ser un subidón, pero no construye seguridad interna. Y si lo hace, es algo débil o incluso artificial. En el día a día es muy difícil traducir la capacidad de impacto visual virtual e instantáneo en interacciones funcionales, habilidades sociales o capacidades internas de desarrollo a largo plazo: la empatía, la resiliencia, el desapego de resultados inmediatos…
Este tipo de criterios más personales y abstractos no son visibles o inmediatos en las pantallas. No generan impacto instantáneo que genere “me gustas”, fueguitos o reacciones. Y mientras estamos online, haciendo scroll, no nos detenemos a valorarlos. Los dejamos aparcados a un lado. Es así como entregamos nuestro poder personal a la reacción inmediata de otros.
Por no hablar del juego de la comparación, en donde es fácil quedarse atrapado en un ciclo de ansiedad.
Superficial y desconectado
La sexualización puede sentirse poderosa en pantalla, pero… ¿qué ocurre cuando apagas tu dispositivo móvil?
Lo que suele ocurrir es que te conectas con personas en línea, pero no te conectas con tu verdadera intimidad. Ésta se desarrolla en el mundo real y conlleva otro tipo de juego, recursos y habilidades sociales.

Por eso, publicar sólo por aprobación puede alejarte de relaciones reales y significativas. Sobre todo si tu ámbito virtual es una burbuja que cada vez se aleja más de tu imagen y de quién eres en el mundo real.
Consejos para mantenerlo conectado a lo real
No tienes que dejar de mostrarte, ni de expresarte, ni de disfrutar tu cuerpo. Sólo se trata de hacerlo con consciencia e intención. Aquí tienes algunos consejos:
Autenticidad lo primero: publica lo que te represente, no lo que creas que dará likes o generará reacciones. Mantén a raya tus expectativas sobre la respuesta de los otros.
Define tus límites: decide qué es público y qué es sólo tuyo. O con quién compartir sólo determinado tipo de contenido o material.
Desconecta: dedica tiempo a la vida offline, a ti mismo y a tus relaciones reales, no sólo a las virtuales.
Pregúntate antes de publicar: “¿Esto es una expresión de mí o sólo busco aprobación?”
¿La verdadera libertad o sucedáneo?
Sexualizarte en redes puede ser liberador, pero siempre dependerá de dónde estás colocando el poder. El poder de expresión es tuyo, pero muchas veces se lo estás regalando a los otros, haciéndolo depender de su mirada y su reacción.

Porque disfrutar tu sexualidad, expresarte, jugar está genial, pero debemos ser conscientes de en dónde estamos colocando nuestro poder personal y nuestra autoestima. Volcarla mayoritariamente en la pantalla, puede hacerla más frágil y tambaleante.
Tu valor o tu atractivo no se mide en corazones, fueguitos o fotopollas recibidas. Tu valor y atractivo reside en tu esencia como persona y en todos los rincones y áreas que tiene tu ser. Pero sobre todo, en saber reconocértelo.
Si sientes que llevas un tiempo desconectado de ti mismo y que has cedido mucho poder personal a las redes sociales, apps de citas y a la validación externa, no dudes en contactarme.
Recuperar tu autoestima, recordar quién eres y tu valor personal, no dejar que tu poder de decisión dependa de las expectativas de otros y de su reconocimiento, te hará sentir más fuerte, resiliente y realizado.



