¿Admiras a alguna persona que parece desenvolverse con seguridad en cualquier situación y lo último que piensas es que tiene una baja autoestima?

Ese tipo de personas expresan lo que piensan sin pasar por encima de nadie, ponen límites cuando algo no les gusta y sienten que merecen ser queridas tal y como son.
Y luego están quienes viven con la sensación constante de no ser suficientes, no ser valiosos y no merecer.
Si eres un hombre gay, quizá conozcas esa voz interior que te compara con otros, que te hace pensar que deberías tener un cuerpo mejor, ser más atractivo, más masculino, más interesante o tener una vida más emocionante como las que aparecen en redes sociales para sentirte aceptado y aceptable.
La baja autoestima no siempre se nota desde fuera. Muchas personas proyectan una imagen segura. Pero por dentro viven con miedo al rechazo, buscan constantemente la aprobación de los demás o sienten que nunca están a la altura.

Con el tiempo, esa inseguridad permea y afecta en las relaciones, en el trabajo, en la vida sexual y, sobre todo, en la forma en la que te relacionas contigo mismo.
La buena noticia es que la autoestima no es algo con lo que se nace. Es una forma de percibirte que se aprende… y también puede cambiar.
¿Cómo sé si tengo una autoestima baja?
La baja autoestima (igual que la alta) no es una emoción que te embargue por completo, como cuando sientes tristeza, o decepción, o enfado…
Normalmente la autoestima se manifiesta en pequeños comportamientos cotidianos que terminan convirtiéndose en una forma de vivir.

Si eres un hombre gay que siente que tiene baja autoestima, quizá te identifiques con varias de estas situaciones:
- Necesitas que otras personas te validen para sentirte bien.
- Te comparas constantemente con otros hombres.
- Piensas que nunca eres suficientemente atractivo.
- Tienes miedo a mostrar quién eres realmente.
- Evitas expresar tus necesidades por miedo al rechazo.
- Te cuesta aceptar un cumplido.
- Sientes que cualquier error demuestra que no vales.
- Buscas la perfección para sentirte digno de ser querido.
- Te resulta difícil creer que alguien pueda enamorarse de ti.
La autoestima baja no significa que no tengas cualidades. Significa que has aprendido a mirar tus defectos mucho más que tus fortalezas. Y cuando aparece algo que contradice a esa forma de sentirte como inadecuado, es un hecho que procurarás minimizar o incluso ignorar.
¿Por qué tantos hombres gays tienen problemas de autoestima?
Esto no es una casualidad. Muchos hombres gays han crecido sintiendo, de una manera u otra, que había algo en ellos que estaba mal.

Algunos sufrieron rechazo.
Otros recibieron críticas.
Otros aprendieron muy pronto que debían esconder una parte importante de sí mismos para evitar burlas o conflictos.
Aunque nunca hayas sufrido acoso, crecer sintiéndote diferente suele dejar huella. Pues la sociedad no deja de enviar mensajes homófobos de forma continua.
Cuando durante años intentas adaptarte para ser aceptado, es fácil terminar creyendo que tu valor depende de cumplir determinadas expectativas. Aprender que tu valor está condicionado por la aceptación o el rechazo de los demás.

Después, ya de adulto, esa necesidad de aceptación puede trasladarse a otros ámbitos.
Puedes sentir que necesitas tener un cuerpo perfecto, éxito profesional, una pareja ideal o una intensa vida social para compensar esa sensación de no ser suficiente. Para intentar que los demás te miren con mejores ojos.
Pero la autoestima nunca se construye desde el juicio de los otros o desde comparación. Se construye desde uno mismo.
¿Por qué me comparo constantemente con otros gays en redes sociales?
Las aplicaciones de citas y las redes sociales hacen que resulte muy fácil compararse.
El algoritmo te muestra perfiles cuidadosamente seleccionados, cuerpos trabajados, viajes, parejas aparentemente perfectas y personas que parecen tener la vida resuelta. Y la mente humana, que es muy de ahorrar energía incluso a la hora de pensar, te hace sacar conclusiones bastante precipitadas:
«Ellos son mejores.»
«Yo llego tarde.»
«Nunca voy a estar a ese nivel.»

El problema es que comparas tu vida completa con una versión editada de la vida de los demás. Normalmente plasmada en una foto estática o en un vídeo brevísimo.
Por eso, en esa comparación, siempre sales perdiendo, pues no veas las 24 horas de esa persona.
Cuando esta comparación se convierte en un hábito, la autoestima depende de factores externos que nunca terminan de ser suficientes.
¿Cómo me afecta tener una baja autoestima?
La autoestima baja no sólo influye en cómo te ves. También condiciona decisiones importantes que debes tomar en tu vida.
La inseguridad puede llevarte a:
- Permanecer en relaciones que no te hacen feliz por miedo a estar solo.
- Conformarte con personas que no te tratan bien.
- Evitar conocer gente por miedo al rechazo.
- Buscar sexo para sentir validación emocional.
- Trabajar en exceso para demostrar tu valor.
- Renunciar a oportunidades porque crees que no eres capaz.
- Vivir pendiente de la opinión de los demás.
Muchas personas creen que el problema es su falta de confianza. Normalmente, el problema suele ser el miedo a no ser suficiente.
¿Qué me hace mantener una baja autoestima?

Una de las grandes trampas de la autoestima es que termina alimentándose a sí misma. Si piensas que no eres interesante, probablemente evitarás mostrarte tal como eres. Porque posiblemente seas interesante para ciertas personas en ciertos aspectos.
Si no te muestras, las relaciones serán superficiales. Y esa falta de conexión confirmará la idea de que algo falla en ti.
Lo mismo ocurre cuando buscas constantemente la aprobación de los demás. Durante unos minutos puedes sentirte mejor.
Pero esa tranquilidad desaparece pronto y vuelves a necesitar otra dosis de validación. De ahí muchos perfiles en redes sociales repletos de imágenes sexualizadas.
A pesar de todo eso, muchas personas sienten que nunca es suficiente.
Ni más músculos. Ni más seguidores. Ni más éxito. Ni más relaciones.
La herida sigue ahí.
Para recuperar la autoestima no tienes que convencerte de que eres perfecto
Mejorar la autoestima no es decirte lo guapo que eres frente al espejo y ya. Aunque eso puede suponer un empujoncito.

En realidad, una autoestima sana consiste en:
Dejar de medir constantemente tu valor.
Aceptar que tienes fortalezas y también inseguridades.
Estar tranquilo con la idea de que no vas a gustar a todo el mundo, pero a lo mejor sí gustas a la mitad del mundo.
Ver que puedes equivocarte porque eres humano y no una máquina.
Relajarte porque no necesitas agradar a todo el mundo.
Y saberte merecedor de respeto y cariño aunque no seas perfecto.
Cuando empiezas a tratarte con la misma comprensión con la que tratarías a un amigo, algo empieza a cambiar.
¿Cómo puede ayudarte el counselling?
No necesitas que te diga que tienes que quererte más. Necesitas un espacio donde puedas entender por qué te estás tratando con tanta dureza.
En un proceso de counselling trabajamos para identificar las experiencias que han ido construyendo esa imagen negativa de ti mismo y aprender formas más saludables de relacionarte contigo.
No se trata de eliminar todas las inseguridades. Se trata de que dejen de dirigir tu vida.
Poco a poco puedes aprender a poner límites, relacionarte desde un lugar más auténtico, relajarte y simplemente ser o vivir…
Eso último es importantísimo.
Al fin y al cabo, es dejar de depender tanto de la aprobación externa y construir una autoestima basada en quién eres, no en lo que haces (en el producir) o en cómo te ven los demás (en el producirte para otros).
No tienes que seguir sintiendo que nunca eres suficiente
Si llevas años comparándote, dudando de ti mismo o sintiendo que siempre tienes que demostrar tu valor, quizá ha llegado el momento de dejar de luchar solo.
La autoestima no cambia de un día para otro, es un proceso. Pero puede ir transformándose cuando entiendes de dónde viene tu inseguridad y empiezas a relacionarte contigo de una manera diferente.
Si buscas un espacio de acompañamiento emocional donde hablar de todo esto sin juicios, estaré encantado de acompañarte.
